Arte aplicado latinoamericano: objeto, uso y discurso en Latinoarmérica

En el contexto del arte latinoamericano contemporáneo, la distinción entre objeto útil y obra de arte se ha vuelto cada vez más difusa. Esta tensión es el campo fértil en el que florece el arte aplicado: una práctica que, más allá de su funcionalidad, introduce significados, contextos, memorias y posturas políticas.

En este artículo nos sumergimos en el universo de Dayuma Guayasamín, una artista que ha hecho del arte aplicado una forma de narrar desde lo íntimo, convertir lo cotidiano en símbolo, y elevar el uso a la categoría de acto poético.

¿Qué entendemos por arte aplicado?

El arte aplicado no es diseño decorativo. Tampoco es artesanía funcional. Es una práctica híbrida que pone en crisis las jerarquías tradicionales del arte: entre lo útil y lo contemplativo, entre lo doméstico y lo museable, entre lo ornamental y lo conceptual.

En Latinoamérica, este campo se ha nutrido del sincretismo cultural, de las tradiciones populares, de las resistencias domésticas y de la persistencia del objeto como archivo viviente.

Dayuma Guayasamín: estética desde el objeto encontrado

Dayuma no parte de una hoja en blanco, sino de una repisa antigua, un cuaderno intervenido, un mantel reciclado. Cada objeto ya tiene una historia y su gesto artístico consiste en reactivarla.

Lo cotidiano como soporte

  • Cuadernos con tapas pintadas a mano

  • Textiles domésticos transformados en obras

  • Repisas, tambores y muebles como superficies visuales

En estas piezas, lo útil se mantiene: puedes seguir escribiendo, colgando, usando. Pero ahora esos actos están cargados de sentido, como si el arte hubiera bendecido lo ordinario con una nueva voz.

¿Por qué esto es relevante curatorialmente?

Muchos gestores culturales enfrentan el desafío de integrar propuestas sensibles, políticas y no monumentales a sus espacios expositivos. Las piezas de Dayuma permiten:

  • Activar nuevas formas de mediación en exposiciones (arte como experiencia del uso)

  • Discutir los límites entre arte, diseño y función

  • Generar cercanía con el público sin perder profundidad conceptual

Además, se convierten en herramientas para explorar el rol del arte en el ámbito doméstico, espiritual y cotidiano, fuera del cubo blanco tradicional.

Tres claves curatoriales del arte aplicado de Dayuma

1. El objeto como archivo de género

Muchos de los objetos intervenidos por la artista son elementos tradicionalmente asociados a lo femenino: manteles, cajas de costura, encajes. Al intervenirlos, Dayuma resignifica la carga simbólica de estos objetos, proponiendo una lectura crítica desde el arte contemporáneo.

Ejemplo curatorial: Diseñar una sala de exposición como si fuese una cocina o sala familiar donde cada objeto-artículo activa una historia personal.

2. Estética de la fragilidad y el gesto mínimo

A diferencia de las obras monumentales, aquí se trabaja con la escala del cuidado: objetos pequeños, frágiles, manipulables. Esta estética plantea una forma alternativa de resistencia: no desde la grandilocuencia, sino desde la intimidad.

Valor para museógrafos: La fragilidad obliga a pensar en montajes más delicados, participativos o incluso táctiles bajo supervisión.

3. Función y belleza como binomio narrativo

Dayuma no niega la función del objeto. Muy al contrario: la celebra. Pero esa función se complejiza con lo simbólico. Lo que era solo una repisa, ahora también es un “altar portátil”; lo que era una libreta, ahora también es un cuaderno sagrado de memorias visuales.

Propuesta expositiva: Activar recorridos participativos donde el visitante pueda “usar” simbólicamente los objetos: escribir, mover, intervenir.

Arte utilitario, pero no neutral

Es importante subrayar que el arte aplicado de Dayuma no es decorativo ni busca complacer desde lo visual. Es político. Es una forma de decir:

“Este objeto que siempre estuvo en segundo plano, ahora es protagonista. Esta mesa es historia. Esta caja es memoria.”

A través de esta práctica, la artista reclama el derecho a mirar lo útil con ojos poéticos y a encontrar en él un canal de expresión genuino.

¿Qué problema resuelve esto al mundo curatorial?

Uno de los principales “pains” para curadores y gestores culturales es cómo generar conexión con nuevas audiencias sin sacrificar discurso artístico.

El arte aplicado:

  • Conecta fácilmente con públicos diversos (por lo reconocible de los objetos)

  • Se presta a múltiples niveles de lectura (estético, simbólico, político)

  • Puede activarse en tiendas de museo, vitrinas, catálogos y como parte del recorrido museográfico

Es ideal para exposiciones transversales sobre género, memoria, cotidianidad o sostenibilidad.

¿Cómo adquirir u organizar una exposición?

Algunas piezas de Dayuma están disponibles a través de su sitio web oficial, en ediciones únicas o de serie limitada.

Además, es posible curar una exposición completa de arte aplicado, pensada desde lo doméstico como territorio de resistencia. Estas muestras pueden integrarse en espacios no convencionales: casas patrimoniales, centros culturales, galerías con mobiliario activo o vitrinas de museo.

En el arte de Dayuma Guayasamín, los objetos cotidianos no solo “se convierten en arte”, sino que revelan el potencial simbólico que siempre tuvieron.

El arte aplicado, en sus manos, no es una estética funcional, sino una poética del gesto. Y eso nos obliga, como curadores y profesionales del arte, a repensar los límites de lo que consideramos “digno de exposición”.

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