Narrativas textiles, lenguaje visual y técnica

En un escenario donde la imagen digital domina la escena artística contemporánea, el uso del textil como lenguaje visual se ha convertido en un acto subversivo y profundamente significativo. En la obra de Dayuma Guayasamín, el textil no es solo soporte: es historia, es cuerpo, es archivo. Este artículo propone una mirada curatorial sobre la manera en que Dayuma construye relatos visuales a través de telas heredadas, hilos, bordados, retazos de memoria y técnica.

Para curadores, museógrafos y gestores culturales en búsqueda de prácticas artísticas que desbordan el marco tradicional del lienzo y proponen una lectura expandida del arte contemporáneo, el trabajo de Dayuma abre puertas necesarias.

El textil como superficie narrativa

Dayuma Guayasamín no pinta sobre tela: dialoga con ella.

Sus obras textiles —ya sean bordados, collages, pinturas sobre manteles antiguos o encajes familiares— están cargadas de una historia previa que la artista no intenta borrar. Muy por el contrario: esa biografía material se convierte en punto de partida de la narrativa visual.

Técnicas que (re)significan:

  • Óleo sobre crochet: combinación que subraya la tensión entre lo artesanal y lo académico.

  • Acuarela sobre tela cruda: propone una estética de lo inestable, lo íntimo.

  • Costuras visibles: no como ornamento, sino como gesto de reparación y memoria.

Estas elecciones técnicas conectan directamente con una práctica artística contemporánea sensible a los debates del postcolonialismo, la cultura material, el feminismo doméstico y el arte desde el archivo personal.

Curar desde el hilo: claves para el guion museográfico

Uno de los desafíos curatoriales actuales es visibilizar prácticas artísticas que habitan el umbral entre lo cotidiano y lo sagrado. En este contexto, la obra de Dayuma ofrece tres ejes posibles para exposición y mediación cultural:

1. Textil como archivo afectivo

Cada tejido pintado o intervenido es parte de una colección invisible: la del hogar. Dayuma no trabaja con telas neutras, sino con aquellas que han sido usadas, dobladas, lavadas. Este gesto activa una carga simbólica que convierte al soporte en documento.

Ejemplo curatorial: montar las obras junto a registros orales de la artista sobre la historia de cada textil (quién lo usó, de dónde proviene).

2. Narrativas fragmentarias

A diferencia de una obra cerrada o monumental, Dayuma opta por formatos dispersos, pequeños, íntimos. Cada obra es un fragmento que puede leerse por separado o en conjunto, como una colección de poemas visuales.

Sugerencia para montaje: generar una experiencia inmersiva tipo gabinete doméstico, donde el espectador recorra los fragmentos como si explorara una casa abandonada llena de recuerdos suspendidos.

3. Lenguaje expandido

Dayuma xpande el dibujo a través de la tela. El trazo no está solo en la línea pintada, sino en la forma en que la tela cuelga, se pliega, se bordea.

Un lenguaje femenino sin clichés

Aunque muchas de las obras de Dayuma pueden leerse desde lo femenino, no caen en la romantización ni la victimización. Más bien se posicionan desde una mujer que observa su entorno y lo transforma con recursos que históricamente han sido considerados menores: lo pequeño, lo doméstico, lo utilitario.

Este gesto resignifica la práctica artística como una arqueología de lo íntimo y, al mismo tiempo, responde a una necesidad de construir una estética latinoamericana propia: híbrida, blanda, fragmentaria y profundamente política.

¿Por qué importa esto al ecosistema curatorial?

Uno de los grandes desafíos para quienes diseñan exposiciones en museos y bienales en Latinoamérica es incorporar voces que desborden los discursos hegemónicos del arte contemporáneo sin caer en lo testimonial ni en lo anecdótico.

La obra de Dayuma ofrece un modelo valioso por varias razones:

  1. Construye obra desde lo residual: lo que no suele mirarse, lo que sobra.

  2. Activa el textil como vehículo de memoria: más allá del adorno o lo decorativo.

  3. Propone una visualidad expandida y sensible al territorio: Sangolquí, Quito, lo andino, lo íntimo.

Casos de interés y experiencias curatoriales

El trabajo de Dayuma ha sido presentado en diversos contextos institucionales: desde el Museo Nahim Isaías (Guayaquil) hasta espacios independientes. En todos ellos, la respuesta del público tiende a lo emocional. Esto sugiere que hay una necesidad latente en los espectadores de conectar con obras que hablen de lo íntimo, lo reconocible, lo táctil.

¿Cómo integrar esta obra a un espacio?

  • Ideal para exposiciones colectivas sobre memoria, archivo, género o arte textil contemporáneo.

  • Perfecto para espacios que buscan conectar prácticas latinoamericanas con lo cotidiano y expandir el concepto de arte desde lo material sensible.

  • Apropiado para museografías híbridas que integren instalación, obra pictórica, objetos y textiles.

Dayuma Guayasamín plantea una forma de hacer arte desde la escucha del material. Sus obras textiles son pequeñas explosiones de memoria tejidas en pigmento y silencio. Son también una oportunidad para curadores y museógrafos de construir narrativas que descentralicen el canon y enriquezcan la experiencia museística desde lo sensible.

Incluir su obra en una exposición no es solo exhibir pintura sobre tela. Es traer al centro el derecho a narrar desde lo doméstico, desde lo femenino, desde el fragmento.

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