Luce Deperón, la mujer detrás del legado de Dayuma Guayasamín

Hay historias que no se cuentan lo suficiente. La de Luce Deperón es una de ellas: una mujer que llegó a Ecuador desde Europa con apenas 23 años, que se convirtió en una de las gestoras culturales más importantes del país, y que, en medio de una relación tormentosa con el pintor Oswaldo Guayasamín, crió a tres hijas que heredaron su temperamento, su sensibilidad y su amor irreductible por el arte. Una de ellas es Dayuma Guayasamín, cuya vida y obra no pueden comprenderse del todo sin conocer primero la historia de su madre.

De París a Quito: el viaje que lo cambió todo

Luce Deperón nació el 9 de julio de 1928 en París, Francia, hija de Paul Deperón, un abogado belga, y de Malvina Cherniak, una escultora rusa. Desde su infancia estuvo rodeada de arte, idiomas y pensamiento crítico. Estudió Filosofía e Historia en la Universidad de Nueva York y, en 1951, con apenas 23 años, tomó la decisión que definiría el resto de su vida: viajar a Ecuador con su padre.

Luce encontró en este país; una vocación. La cultura andina, la arqueología precolombina, el arte popular y la diversidad simbólica del Ecuador la atraparon de una forma que ningún libro europeo había logrado. Quito se convirtió en su hogar definitivo, y desde allí construyó una trayectoria muy amplia que sostiene buena parte de lo que hoy llamamos cultura ecuatoriana.

Ser madre de Dayuma Guayasamín

Dayuma Guayasamín creció entre dos mundos radicalmente distintos y complementarios: el universo artístico de Oswaldo Guayasamín, y el universo cultural, humanista de Luce Deperón. Si el nombre que lleva —Dayuma— evoca la Amazonía ecuatoriana, la identidad que construyó a lo largo de su vida bebe de ambas fuentes con igual intensidad.

Luce crió a sus hijas en el centro de una historia propia. Luce Deperón tejía, una red cultural que incluía galerías, exposiciones, libros y espacios de pensamiento. Dayuma y sus hermanas fueron testigos de esa labor cotidiana, de esa manera de entender el arte no como el gesto heroico de un genio solitario, sino como una práctica social, colectiva y comprometida.

Ese aprendizaje, ver a su madre organizar la primera exposición de pintura de Tigua, popularizar las shigras andinas como objeto de valor estético, fundar una joyería que rescataba la simbología precolombina, fue quizás la herencia más importante que Dayuma recibió: una forma de mirar el mundo.

Luce Deperón: gestora cultural en una época que no entendía ese término

En 1962 creó la Joyería Inti Cori, donde fusionaba el diseño contemporáneo con la iconografía ancestral ecuatoriana. En 1965 fundó la galería "Artes", uno de los espacios más importantes para el arte emergente de la época.

Luce organizó las primeras charlas sobre feminismo en Ecuador, llevó el masapán a las galerías de arte y puso en valor el arte popular en un momento en que la élite cultural miraba con condescendencia lo artesanal. Fue, en muchos sentidos, una adelantada.

Un legado que vive en Dayuma

Luce Deperón falleció el 18 de febrero de 2013 en Quito, a los 84 años. Sus restos descansan en el Panecillo. El Museo Artes, que ella fundó y dirigió, sigue exhibiendo obras suyas y de su madre, la escultora rusa Malvina Cherniak, cerrando así un círculo de tres generaciones de mujeres creadoras.

Dayuma Guayasamín es la continuación viva, la curiosidad y el respeto por construir puentes entre la cultura popular, el arte contemporáneo y la identidad ecuatoriana.

La historia de esta mujer parisina que llegó a Quito en 1951 sin saber que nunca se iría, es quizás la más rica, la más silenciosa y la más necesaria de contar.

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