Yanara Guayasamín, la cineasta
La familia que formaron Oswaldo Guayasamín y Luce Deperón fue una de esas familias excepcionales en las que cada hija encontró su propio modo de decir, su propio material con el que construir una obra. La mayor, Shirma, eligió el volumen y el textil. La del medio, Dayuma Guayasamín, eligió la pintura, el grabado y la gestión cultural. Y la menor, Yanara, eligió el cine. Tres lenguajes distintos, tres trayectorias internacionales, una misma raíz: la infancia compartida en una casa donde el arte era el idioma de todos los días y donde la mirada crítica no era una opción sino una forma de vivir.
Crecer siendo la menor en esa familia tuvo sus particularidades. Para cuando Yanara desarrolló plena conciencia de su entorno, la galería Artes de su madre ya era un espacio consolidado, los debates sobre arte y política ya eran parte del paisaje cotidiano, y la figura de Oswaldo Guayasamín ya era reconocido. Yanara absorbió todo eso.
La obra de Yanara Guayasamín es extensa, premiada e internacionalmente reconocida. Desde sus primeros documentales en el INSAS, hasta sus trabajos más recientes, su filmografía describe un arco coherente alrededor de tres grandes ejes: la memoria, los derechos humanos y la identidad cultural ecuatoriana en sus expresiones más vivas y más amenazadas.
Yanara, en enero de 2003, tomó la voz pública y denunció ante el diario La Hora la exclusión de las tres hermanas Guayasamín Deperón de la inauguración de la Capilla del Hombre en noviembre de 2002. Yanara dió nombre a lo que sus hermanas también vivieron: el discriminen, la invisibilización, la paradoja de ser excluidas de un acto cultural que llevaba el apellido de su propio padre.
A través de esta exhibición, la Cinemateca Nacional resalta la existencia de un cine independiente, realizado por mujeres en Ecuador desde hace décadas, reconociendo especialmente los valiosos aportes de Yanara Guayasamín al cine de autor, al cine social y al documental etnográfico ecuatoriano."
— Cinemateca Nacional del Ecuador, 2023 —